jueves, 22 de marzo de 2012

LAS BOTANICAS SANTERAS, EL OMIERO


 
Partimos de la premisa de que todo santero es un experto en el conocimiento y utilización de las hierbas. Las hierbas en general, se emplean con un doble propósito, para magia y hechizos y para curaciones. Hay que tener esto muy claro. Igualmente hay que dejar sentado que en Santería se usan ampliamente los hechizos, y dentro del uso de los hechizos principales, las hierbas constituyen la base de sustentación de éstos.  De manera que los hechizos se realizan fundamentalmente a base de hierbas, plantas, raíces y flores.
 


Los santeros y babalaos tienen que dominar la taxonomía vegetal, con el fin de poder utilizar las hierbas en las magias y curaciones, que les solicitan los adeptos. Todo santero es un herbolario competente. Cuando te encuentres con un santero ya sabes que conoce de hierbas, y puedes preguntarle acerca de algún tipo de curación por medio de ellas, para que la practique o te recomiende la preparación casera. Un santero puede curar prácticamente cualquier enfermedad valiéndose de un caldo de hierbas. También puede practicar hechizos o encantamientos por medio de flores naturales.
 


 
En Santería se cree que todas las hierbas están vivas y contienen un poder especial  llamado aché. Cada hierba, árbol o planta le corresponde a un Orisha (dioses o santos) determinado. En consecuencia hay que solicitar permiso a tal Orisha cuando se vaya a utilizar una hierba que le pertenece.
 

 
Como hemos dicho, casi todas las hierbas poseen una dualidad o duplicidad de usos, que son para curaciones y magia. El ajo, por ejemplo se emplea en curaciones para que baje la tensión arterial, prácticamente es la panacea para este mal, pero igualmente en magia, se utiliza para disipar las influencias malignas. El anamú (petiveria alliacea) se usa en curaciones medicinales como abortivo, y en magia para causar dificultades y discordia. El coco o diloggun, se emplea en adivinación en lo que atañe a la magia en la Santería, concretamente la pulpa, y el agua se emplea en curaciones medicinales, como diurética.
 

 
Es importante conocer que el santero no solo debe conocer las hierbas que curan, sino también las que son malignas, que se emplean sólo para obras de destrucción. Así por ejemplo, el guao o hiedra venenosa es usada por los mayomberos para causar dificultades. Esta planta pertenece al diablo.
 


En Santería es muy empleada la escoba amarga, que se usa para ahuyentar los abikúes (espíritus malignos que toman posesión de los fetos para encarnarse). Hoy en día existen algunas personas que acuden al santero cuando un niño que se piensa que es un abikú, muere a una edad muy temprana.



La base de los rituales ceremoniales, debe indagarse en las leyendas de los dioses yorubas. Hay que averiguar el origen de los Orishas. El sincretismo de los Orishas con los santos católicos, también es muy importante. De esa forma lograremos entender las personalidades de los dioses y los principios de la Santería.

Si bien estamos hablando de hierbas, vamos a hacer una pequeña digresión para referirnos a las tiendas denominadas botánicas. Cuando se nombra la palabra botánica podría pensarse nos estamos refiriendo a las hierbas (herbolarios) y no se trata exactamente de eso, aunque parcialmente tiene que ver con ellas.

Botánica es una tienda de Santería donde se puede conseguir y comprar todo lo relacionado con ella, incluyendo las hierbas. De manera que si necesitas alguna de las hierbas que se usan en Santería, puedes dirigirte a una de estas tiendas (los no santeros diferenciamos entre herbolarios y tiendas esotéricas o de artículos religiosos). Las botánicas suelen ser pequeñas  tiendas que contienen artículos religiosos. En las grandes ciudades de Estados Unidos se las suele encontrar principalmente en los barrios latinos. En Venezuela existen prácticamente en todas las ciudades, no solo en Caracas, lo cual da idea de la propagación de la fe y del culto, y de los muchos adeptos a la Santería. Por lo general, predominan los objetos religiosos relativos a la iglesia católica, mezclados con otros dedicados a Maria Lionza, el Negro Felipe, y variedad de santos de diferentes religiones, incluyendo desde luego los de culto Lucumí. Los velones o inciensos son característicos, así como los collares alegóricos a cada santo. En estas tiendas también se pueden conseguir los caracoles y los cocos para las prácticas de adivinación o predicción del futuro. Prácticamente se consiguen todos los objetos religiosos, no solo de Santería, sino de cualquier otra religión. Son muy buscados y solicitados por el público, creemos que por la crisis mundial que atraviesa la humanidad. En época de crisis la gente busca cada vez más la protección de los dioses. En Venezuela es muy común que al lado de las tiendas botánicas, las personas erijan en sus hogares altares donde se colocan diferentes santos para invocarlos y rendirles culto, en los cuales se observa el sincretismo en el sentido de que están entremezclados santos de diferentes religiones, y nunca falta un velón encendido. Frente a estos altares se practican curaciones, no solo invocando a los santos por medio de las curaciones, sino empleando rituales muy diferentes, tales como la lectura del tabaco, la lectura del tarot y otros más.



Volviendo sobre las botánicas, en ellas se encuentran la mayoría de las raíces, hierbas y plantas tradicionales utilizadas en Santería, así como aceites especiales, perfumes, esencias, inciensos, velas, talismanes, oraciones, imágenes de santos, estampas y una variedad de productos animales, entre los cuales son muy comunes las pieles de culebras. Los inciensos de todas clases son muy comunes en las botánicas, siendo muy popular el especial de tabaco, que se usa en trabajos mágicos entre los santeros.

Las botánicas integran la logística del santero, sin las cuales su magia, así como la del mayombero se torna inexistente, ya que les provee de todos los productos necesarios. Los vendedores de estas tiendas se consideran aprendidos de santeros y suelen conocer todo tipo de hierbas, saben de las propiedades de cada una y cuales corresponden a cada santo. De igual forma conocen todos los usos potenciales que se dan a los implementos que venden en la tienda. Si le preguntas a uno de estos vendedores si conoce a algún santero que eche las cartas, o adivine por medio de los caracoles o el coco, con toda seguridad te remitirá a más de uno.

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Hay que distinguir entre los santeros y los espiritualistas. Mientras los primeros trabajan con los Orishas sincretizados en los santos católicos, los segundos lo hacen exclusivamente con  los santos católicos sin haber hecho la sincretización. La Santería está ampliamente difundida en los Estados Unidos de Norteamérica, en los barrios latinos de las principales ciudades, sobre todo Nueva York y Miami. Igualmente está ampliamente extendida en tres países de Latinoamérica que son Cuba (la pionera), Brasil y Puerto Rico. En Venezuela goza de amplia difusión.  Son muchos los adeptos, aunque la gente no hable específicamente de Santería. Comúnmente a los santeros se les da el nombre de brujos, quienes trabajan fundamentalmente a base de despojos, ensalmos, lectura del tabaco y de las cartas. Son muy amigos del aguardiente, y siempre piden para incienso y velones. En sus altares se observan muchas imágenes de santos, tanto de yeso como plásticas. Hasta hace poco tiempo no cobraban por sus servicios, sino que recibían lo que el cliente quería regalarles en efectivo o en especie. Pero hoy en día si cobran y han establecido sus tarifas. Algo absulatemente normal ya que tienen que vivir, como todo el mundo, y por lo general estas tarifas son correctas, sin descartar que como siempre aparezca de vez en cuando alguien que estafe, pero es muy raro, el que estafa no es santero verdadero, por lo general el santero es persona honrada.



El agua bendita de los Yorubas que purifica, santifica, cura y tonifica es el omiero. Veamos ahora como se prepara un omiero, así como las distintas hierbas que se emplean en el mismo.

 


Teniendo las diferentes hierbas con que se va a hacer el omiero, se echan en una cacerola grande que sea nueva. Una vez que están las hierbas dentro de la cazuela, se empiezan a despalillar. Una vez que concluye esta operación se comienzan a arripiar todas las hierbas, mezclándolas con las dos manos, como si estuviéramos lavando a mano una ropa, al tiempo que le echamos agua y que cantamos a Osaín. Una vez terminada esta nueva operación, procedemos a sazonar el omiero, añadiéndole las siguientes hierbas y cosas: Ekú (jutía), Eyá, Epó, Oñi, Guardó, pedacito de coco, Ori, ataré la marca del santo, Otí. Acto seguido se buscará una brizna de candela, que se introduce y saca rápidamente en el omiero, al tiempo que se profiere: mejor morir ahogado que no quemado. Y finalmente se le echará el Yefá. En este momento se dirá aché Iowó, aché-Omo, aché Olofi, aché Olodumare, aché gbogbo iworo. Una vez se termina todo esto, se procede a darle coco a Osaín.
 
De acuerdo con la tradición lucumí, existen hierbas tienen diferentes finalidades específicas, tales como refrescar el suelo, contar dinero, contar las horas valiéndose de la voz campana o campanazo, para aprender a contar. Por ejemplo para refrescar el suelo tenemos el piñón dulce, escoba amarga, rompezaragüey, cordobán, paraíso, artemisa, verdolaga, mejorana. Para contar dinero todas comienzan con Oguó, así: oguó laka, oguó meyi, oguó meta, oguó merín, oguó mahun. Para aprender a contar tenemos algunas como las siguientes: ocachoncho, meyi, meta, merín, mahun, melle, mezan.
 


En lo que se denomina asiento, el omiero constituye el asiento. En general el omiero una vez preparado se utiliza para lavar prendas de todos los santos. Igualmente para lavar los otanes, los collares y los caracoles. El omiero es preparación de hierbas frescas o en su defecto, con algunas secas. Veinticuatro horas antes de utilizar las hierbas en el omiero, se someten a un proceso de preparación.
 
Las hierbas son preparadas por los adeptos a Osaín. El omiero siempre debe llevar un mínimo de veintiún hierbas. Cada una de estas hierbas pertenece a un santo determinado, que a la vez rige sobre la persona, a quién se le prepara el omiero.
 



El omiero se utiliza en Santería para colocarlo detrás de las puertas de la casa, del cuarto de baño, con el fin de alejar a los espíritus oscuros.

Cada santo tiene su hierba, pero algunos comparten las mismas. Las hierbas se deben apilonar por separado. No obstante en el omiero final se mezclan todas. El único santo que no acepta que se mezclen sus hierbas con las de los demás es Babalú-Ayé (San Lázaro). Con omiero se lavan los cadáveres de los que tienen asentado Oshá. Osaín es el dueño de todas las hierbas, razón por la cual siempre hay que pagarle sus derechos, al recoger hierbas para otros santos.



Los omieros se usan como infusión para curar bebido los distintos males. Son de mal sabor pero sus cualidades curativas son incuestinables. El omiero se toma en ayunas, no debiendo beberse más de cuatro sorbos. En ellos se usan varias clases de aguas. Se preparan en el cuarto donde están las soperas. Siempre llevan aguardiente y miel de abeja. Todas las comidas de asiento deben ser preparadas con un poco de omiero. Las hierbas que se usan en el omiero no se deben comprar en comercios, sino que son recogidas en el monte por un Osainista. El omiero final se compone de 101 hierbas. El asiento dura siete días. Todas las mañanas el iniciado toma unos sorbos del omiero.



Después que el omiero lleva tres o cuatro días de hecho, todas las personas beben un poco del mismo, con lo cual demuestran su verdadera fe. El omiero se suele tomar cuando se está haciendo, pero cualquiera puede preparar un buen omiero y tomarlo, aún cuando no esté haciendo santo, por cuanto ninguna de las hierbas que contiene es venenosa o mala para el estómago.  Las hierbas se bendicen y no deben caer al suelo. A las hierbas se les quitan las semillas, los bejucos, las flores y los palos. Por último, las hierbas y hojas del omiero, nunca deben hervirse.

 

 



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